viernes, 20 de octubre de 2017

22/11/63 - STEPHEN KING (RESEÑA)

22/11/63

11/22/63 (formato de la fecha en EEUU) es una novela de ciencia ficción, drama y suspenso del escritor Stephen King. En casi novecientas páginas, King nos contará la historia de un viajero en el tiempo que intentará evitar el asesinato de John F. Kennedy, ocurrido el 22 de noviembre de 1963. Es un retrato perfecto de la cultura, la política y la sociedad de la época. Donde se evidencia la profunda investigación que se hizo para retratar con precisión el final de los años cincuenta y principios de los sesenta. Al respecto, King comentó «Nunca intenté escribir algo así antes. Fue muy extraño al principio, como utilizar un nuevo par de zapatos». La novela permaneció en la lista The New York Times Best Seller list durante 16 semanas y ganó el premio al Mejor Thriller/Novela de Misterio de Los Angeles Times. Fue nominada al Premio British Fantasy 2012 a la mejor novela y al Premio Locus 2012 a la mejor novela de ciencia ficción. 

La idea de la novela le vino a King en 1971, ocho años después del asesinato de Kennedy y poco antes del lanzamiento de su primera novela, Carrie. Originalmente, iba a ser titulada Split Track, y al igual que con su novela Under the Dome, King abandonó el proyecto y lo retomó años más tarde​.

¿DE QUÉ VA?

Jake Eppig nos cuenta en primera persona sobre su vida. Está recién separado de su esposa alcohólica, es profesor de lengua en un instituto de Lisbon Falls, Maine, y gana dinero extra dando clases para gente mayor en las noches.

Parece que su vida es normal, hasta que un día Harry Dunning, un estudiante suyo de las clases nocturnas, presenta un ensayo sobre un suceso que le cambió la vida. En este contaba cómo, la noche de Halloween de 1958, su padre había asesinado a sus tres hermanos y a su madre con un martillo, dejándolo a él herido. Y aunque tiene varias fallas ortográficas, el escrito conmueve a Jake profundamente.

Tiempo después, su amigo Al Templeton, un anciano que tiene un restaurante, lo llama sobresaltado para que vaya a su local. Cuando Jake llega, ve que Al ha envejecido considerablemente, pero eso no puede ser, pues lo había visto el día anterior y no se puede envejecer tanto de un día para otro. Al le dice que no le puede explicar lo que pasa hasta que vea algo, pues le dice que debe experimentar él mismo lo que tratará de contarle. Así que lleva a Jake a la despensa que queda detrás del restaurante, y le pide que deje cualquier objeto que lleve en sus bolsillos. Después le da dinero que parece antiguo y le dice que cuando esté allí, le entregue una moneda a la persona que le diga algo de una tarjeta. Jake piensa que Al ha perdido la cabeza o que está enfermo de gravedad, pero le hace caso, pues cree que nada malo puede pasar. Al le pide que camine en línea recta en la despensa, “como si buscara una escalera con la luz apagada”. Jake lo hace y al poco tiempo empieza a experimentar un cambio en el ambiente y siente bajo sus pies unos escalones. Al le dice que cierre los ojos, y cuando los abre aparece en un callejón detrás de una fábrica, en el año de 1958. 

Jake no dura mucho tiempo, pues Al le ha dicho que ande por ahí un rato y luego vuelva al mismo sitio donde apareció, y haga lo mismo que en la despensa del restaurante. Al volver, Jake cree que Al le ha hecho alguna especie de truco, solamente que fue algo muy vívido. Al le cuenta cómo llegó a conocer ese portal al pasado, y le dice que lo ha utilizado para algunas cosas personales, pero que al querer hacer algo muy grande, el cáncer de pulmón le cayó encima. Al pretendía impedir el asesinato de J. F. Kennedy, pero después de cuatro años en el pasado reuniendo pruebas y meditando la forma de hacerlo, el cáncer no le permitió seguir con su cometido, pues dice que el pasado es obstinado. Luego pensó que quizás Jake pudiera hacerlo por él, ya que había reunido todas las pruebas y tenía un plan para impedir el asesinato de Kennedy. O por lo menos sería la persona idónea para compartir este secreto. 

Jake sigue sin creer en lo que experimentó, pero quiere volver a hacerlo. Regresa con Al y le dice que antes de aceptar cualquier cosa, debe volver al pasado para hacer algo que pueda cambiar el futuro y así estar seguro de que funciona. Jake quiere impedir que Harry Dunning, su alumno de las clases nocturnas, sufra la locura de su padre alcohólico. Pero existen cosas que debe saber antes: el pasado siempre va a impedir que las cosas cambien, y entre mayor sea el cambio, mayor serán los impedimentos. Además, cada vez que se viaja al pasado, es como reiniciar las cosas que se han hecho en viajes previos. Y cada viaje en el pasado, no importa el tiempo que se pase allí, dura solamente dos minutos en el presente (por eso Al parece tan viejo ahora).

En 1958 Harry Dunning y su familia viven en Derry, por lo que Jake se dirigirá hasta allí. Así nos volveremos a encontrar con varios personajes de este extraño y espeluznante pueblo. Después, dependiendo de cómo salga esto, impedirá que el presidente de los Estados Unidos sea asesinado.

OPINIÓN

Un relato inquietante y profundo, donde se tocan temas sociales, políticos, culturales, románticos y terroríficos. King le da espacio a cada tema y luego los une de una forma fascinante. Si no has leído novelas extensas del autor, debes saber que este va desarrollando tanto a los personajes como las situaciones de una manera sutil (y a veces extensa), pero que nos ayuda a comprender el sentido de lo que quiere expresar, generándonos intriga y haciéndonos querer seguir leyendo la historia. Es un libro para todo público.

Quizás lo mejor del libro sea la ambientación, que como dice el propio autor, trató de hacerse de la manera más fiel posible a la época en que se desarrolla. Tanto los escenarios, como los personajes y sus costumbres generan que el lector se transporte a la época y se sienta parte de ella.

Veremos a un Jake que en un principio parece no encontrar sentido a su vida después de que su esposa lo deja. Vive una vida común y corriente. Parece que siempre le ha sido difícil expresar sus sentimientos, pero a través que avanza la historia, veremos su transformación en nuestro Jake de los años cincuenta-sesenta: George Amberson. A medida que va desarrollándose la trama irá conociendo a personajes memorables, muy bien desarrollados y verosímiles. Odiaremos a muchos y compaginaremos con otros. El hecho de que viva con todas las “comodidades” tecnológicas actuales y regrese más de cuarenta años en el tiempo sin nada de esto, es algo con lo que nuestro personaje tendrá que convivir. Además, cuando  la costumbre lo acoja; Jake-George se sentirá parte del pasado y no querrá volver, pero deberá hacerlo. Quizás sea la forma más sencilla de vivir de la época o porque conoce al amor de su vida. O tal vez sea el hecho de sentirse siempre adelante de cada situación. Aunque si es esto último, veremos que eso al final no es algo nada bueno.

La narrativa de Stephen King aquí demuestra una vez más que sabe desarrollar una historia complicada de manera memorable. Veremos a un King mucho más maduro y espléndido en su manera de escribir. Un libro magnifico. Por otra parte, el hecho que haga referencia a It (1986) y a Derry es algo que para los fans del autor  será conmovedor.

La manera de desarrollar la historia y el desenlace de esta han sido detallado cuidadosamente. Además, aunque sea una historia cuya base es la ficción, nos olvidamos de este detalle la mayor parte del libro. El final es de esos que te quedan grabados en la memoria por mucho tiempo, pues, aunque sea un poco esperanzador, no es tan feliz como muchos quisieran que sea.

El libro contiene detalles minuciosos, ya que Stephen King y Russ Dorr prepararon la novela con documentos históricos y periódicos de la época, buscando anuncios, ventas, resultados deportivos y demás. Asimismo, viajaron a Dallas, donde visitaron el edificio del apartamento del asesino (Oswald) de Kennedy, y encontraron el hogar del general que Oswald intentó asesinar antes y realizaron una visita al lugar donde se atrincheró Oswald para matar a Kennedy. Se debieron estudiar también tanto teorías de conspiración, como ideas de los peores escenarios políticos que hubieran sucedido si Kennedy no hubiera sido asesinado.

Lo único que no me gustó mucho, fue el hecho de que hubo partes donde ese ensimismamiento que me produjo la mayor parte del libro se rompía, pero no porque la ficción saliera a flote, sino porque de tan minucioso que pretendía ser King, caía en la exageración. Porque como se menciona en el libro: a veces es mejor simplificar.

Tiene una miniserie que consta de ocho episodios, producida por el productor ejecutivo J. J. Abrams, Stephen King, Bridget Carpenter y Bryan Burk. Se estrenó el 15 de febrero de 2016, fecha en que se celebra el día del presidente en los Estados Unidos. Muy recomendada.

jueves, 12 de octubre de 2017

LA PESADILLA - JIM CARDOZO (RELATO)

LA PESADILLA


Travis volvió a despertar en medio de la noche, lo cual era algo común, pero desde que abandonó su casa en Maple Street le pasaba más seguido. Mientras vivía allí despertaba sólo dos o tres noches en una semana, pero ahora lo hacía cada noche. Lo que le despertaba era el sonido de pequeños seres movilizándose en masa; como un ejército del mal deslizándose sigilosamente por el suelo. Al despertar no se escuchaba sonido alguno, pero sabía que estaban ahí y que se organizaban para ir por él. Porque sabía que individualmente no eran nada, pero en masa eran fatales. Antes creía que se trataba de simples pesadillas, ahora sabía que era algo real.

Todo comenzó un año atrás, en una noche que se dirigió al cuarto de baño para orinar. En ese entonces vivía con su madre en un pequeño edificio en la esquina de Maple Street. Travis era soltero, pues su relación con el sexo femenino era casi nula (a excepción de su madre). Solamente había tenido dos novias -si así se le puede llamar- en toda su vida; una en el Instituto, cuando tenía dieciséis años, y otra cuando estaba en la Universidad, de la que nunca se graduó. Aunque las dos relaciones resultaron ser sólo algo pasajero. Travis sospechaba que habían salido con él por puro y simple interés.

Sabía que la gente murmuraba, siempre fue el tipo raro que vivía con su madre, pero a él no le importaba. Después de cursar dos semestres de Biología y dejar la Universidad, cuando se dio cuenta que no era lo suyo, se dedicó a cuidar a su enferma madre, quien empezó perdiendo un poco la vista y resultó casi ciega cuando cumplió cincuenta y ocho años. Trabajaba de vez en cuando en la gasolinera del pueblo, pues fue el único sitio donde lo aceptaron, ya que la mayoría creía que era extraño y poco fiable. Lo cual sería la causa principal por la que nunca tendría ayuda en un futuro no muy lejano. Tenía cuarenta y seis años y ya estaba casi calvo. Nunca conoció a su padre y su hermano Mike falleció cuando tenía tres años, de una neumonía severa.

Después de esa noche comenzó a tener pesadillas espeluznantes. Soñaba que miles de pequeñas garras ganchudas trepaban por su cuerpo y comenzaban a devorarlo lentamente. Todo era muy vívido. Podía sentir cada mordida de esas pequeñas mandíbulas que se cerraban alrededor de su cuerpo, que se trababan hasta arrancar pequeños trozos de su propia carne. Pero lo peor de todo era que, cada vez que amanecía despertaba con pequeños puntos rojos en varias partes de su cuerpo. Lo cual hacía que esa sensación de pesadilla se desvaneciera.

Cuando se lo dijo a su madre, que en ese entonces tenía setenta y ocho años y una ceguera total, esta le contestó que no fuera estúpido, que lo que había visto en el baño aquella vez había sido algo normal, que se presentaba en casas viejas y sucias como la pocilga en la que la había metido. Esto enfadó mucho a Travis, pues él administraba el poco dinero que les había dejado la tía Helena como herencia, pero para su madre nunca era suficiente. Además, él intentaba trabajar cada día en esa gasolinera de mierda, donde tenía que soportar los chistes que hacían sobre él. Empezando por Joe, el encargado de la gasolinera.

Ahora que lo pensaba mejor (y tenía muchas noches para pensarlo), su madre fue la culpable de que su vida resultara ser un desastre. Él se lo había advertido, pero ella nunca le hizo caso. 

Un día, cuando Travis fue a la gasolinera a cumplir con su turno, Joe le preguntó si estaba enfermo, le dijo que, aunque siempre había tenido cara de culo esta vez parecía también enfermo. Le dijo que últimamente se veía más flaco y demacrado, y le recomendó visitar al doctor Brennan. Desde luego su madre no había advertido nada de esto, pues no podía ver ni a un elefante en un pasillo.

Esto comenzó a inquietar cada vez más a Travis, pues ya llevaba varios meses soñando con las pequeñas garras ganchudas que trepaban por su cuerpo, y no supo si fue por lo que le dijo Joe o no, pero se empezó a sentir cada vez más débil. Se veía en el espejo y le parecía que cada día perdía más peso. El Travis que otrora pesó ochenta y cinco kilos; de cachetes redondos y colorados, ahora parecía salido directamente de un campo de concentración. Y como no hablaba con casi nadie en el pueblo aparte de su madre, si es que se podría considerar conversación a las pocas palabras cruzadas con ella, y de Joe, quien cuando no se estaba burlando de él, lo estaba gritando y mandando, nadie se preocupaba por su salud.

Cuando las pesadillas y los pequeños pinchazos siguieron, Travis decidió al fin ir con el doctor Brennan. Este le informó que sufría algún tipo de anemia, pero que, con algún medicamento y descanso, podría reponerse. Travis dudó un momento de si contarle o no sobre sus pesadillas al doctor, pero al final lo hizo, esperando que lo tachara de loco, pero este le dijo que era algo común en pacientes con anemia, y que hasta podría llegar a tener alucinaciones.

Travis se fue a casa pensando en lo que le había dicho el doctor Brennan, y concluyó que lo que le estaba pasando era producto de una alucinación muy vívida. Aunque quedaban los pequeños pinchazos en su cuerpo, que podrían ser algún sarpullido producido quizás por la anemia. La próxima vez se lo preguntaría al doctor, por ahora tomaría su medicamento y descansaría más.

Pero un mes después, había bajado aún más de peso y seguía despertando en medio de la noche con un grito ahogado en su garganta. Una noche hasta se trasladó a la cama de su madre para dormir con ella, cosa que no había hecho desde que tenía doce años.

Joe le siguió insistiendo en que viera a un médico. Ya no le gastaba bromas y parecía realmente preocupado, así que Travis volvió con el doctor Brennan. Este lo acompañó al Hospital General y le tomó varias pruebas de sangre. Todas salieron negativas de algún virus, pero de todos modos envío algunas muestras al Hospital Central para que las analizaran. El doctor insistió en que Travis permaneciera en el hospital mientras tenía un diagnóstico final, pero este se negó a dejar a su madre sola, lo cual era una excusa, simplemente no le gustaban los hospitales.

Esa misma noche un ruido le despertó. Había estado soñando con pequeñas garras ganchudas que se deslizaban sigilosamente por el suelo, pero esta vez no se organizaban para ir por él. Se sentó en la cama, sudoroso y sin aliento. Apartó las sábanas y se dirigió al cuarto de baño. Estaba vacío. Luego pensó en su madre y un sentimiento de horror lo invadió. Salió corriendo al cuarto de ella, encendió la luz y lo que vio lo dejó petrificado. 

¿Alguna vez han visto a esas personas que se meten en un enjambre de abejas para ser rodeados por completo? Bueno, esta escena era similar, pero con hormigas. Había miles, quizás millones en toda la habitación: en el suelo, en la cama, en las paredes. Pero lo peor era que su madre no se veía por ningún lado. Aunque después de un rato Travis supo que su madre era el bulto de hormigas que se veía encima de la cama.

La noche que Travis vio por primera vez a estos insectos en el baño, pensó que habría algún residuo cerca o que simplemente estaban instaurando su pequeña colonia en algún agujero, por lo que trató de acabarlas pisoteándolas con sus zapatos. Después de eso comenzaron las pesadillas, las cuales no eran nada en comparación con lo que estaba viendo en ese momento.

Trató de moverse, pero parecía que sus pies estaban pegados al suelo. Tampoco podía gritar; simplemente estaba paralizado. Cuando por fin pudo moverse, vio que lo que creía era su madre se levantaba de la cama (como las personas que tienen miles de abejas en todo su cuerpo) y comenzaba a avanzar hacia él. Travis en ese momento profirió el peor grito que jamás haya salido de un ser humano y empezó a correr por el pasillo, pero lo que en sus pesadillas sonaban como pequeñas garras ganchudas, ahora sonaba como gigantes garras de oso. Al llegar a su cuarto cerró la puerta de golpe tras de sí y corrió el pestillo. 

Intentaba pensar en lo que podía hacer, pero resultaba inútil, no podía apartar de su mente la imagen de su madre (o lo que creía era su madre) levantándose, toda llena de hormigas. Tenía un pequeño revolver en el armario, que también había heredado de la tía Helena, pero en ese momento le parecía el arma más inútil del mundo. Mientras pensaba en eso bajó la vista y vio que las hormigas empezaban a entrar por el marco de la puerta, y pudo notar que no eran cientos, ni miles: eran millones de hormigas entrando en su cuarto. En cualquier momento podrían hasta derrumbar la puerta, estaba seguro de eso. 

En ese momento se dirigió a toda prisa al cuarto de baño, pero antes cogió el arma del armario. Al entrar comenzó a sopesar las posibilidades que tenía. Lo único que sabía era que las hormigas rehuían al fuego. Abrió el compartimiento superior del lavamanos y sacó un frasco de alcohol de entre los utensilios que guardaba allí. Se quitó la camiseta y desgarró un pedazo con las manos, luego desocupó otro frasco de un limpiador, metió el pedazo de camiseta allí, la mojó con alcohol y acto seguido sacó su encendedor automático (gracias a Dios había empezado a fumar desde los quince) y encendió su camiseta. Eso podría alejar a las hormigas que se le acercaran, aunque fueran millones las que hubieran. Creía que todas las hormigas del mundo se habían dado cita en su pequeño apartamento.

Las hormigas habían comenzado a entrar en el cuarto de baño en el momento en el que Travis se quitaba la camiseta y la desgarraba, pero al prender el fuego estas empezaron a alejarse. Así pudo abrir la puerta. Al hacerlo se encontró con su madre (o lo que parecía ser su madre) delante suyo. Esta vez no dudó y sacó el arma del pantalón con la mano derecha, ya que con la izquierda sostenía el frasco en llamas, y disparó. Hizo tres disparos antes de darse cuenta de que las hormigas comenzaban a alejarse del cuerpo de su madre, pero no por las balas ni por el ruido, sino por el fuego de la botella que sostenía delante suyo. Al descubrirse el cuerpo de su madre, se dio cuenta de que las balas habían dado en ella directamente. Luego cayó delante de Travis y este se desmayó.

Los bomberos llegaron media hora después, pues los vecinos llamaron a emergencias por el humo que salía de la casa de los Ambers. Por suerte (creo) Travis fue rescatado, inconsciente pero con vida. Su madre yacía muerta a su lado. Tenía tres balas en su cuerpo; dos en el pecho y una en la frente. El arma también fue rescatada del incendio, lo que sirvió para armar la teoría del Fiscal General:

Travis Ambers era un hombre de cuarenta y ocho años de edad, que había vivido toda la vida con su posesiva madre, la cual se había aprovechado de su enfermedad para que su hijo no se alejara de ella. Travis no tenía amigos ni hablaba con nadie en el pueblo. Todo el mundo lo consideraba extraño y retraído, quizás con problemas mentales graves. Hasta el doctor Brennan había dicho que sufría de alucinaciones. Ya ni siquiera comía, como dijo el propio Joe, jefe de Travis en la gasolinera. Así que un día se había cansado y había planeado el asesinato de su madre con el arma encontrada en el lugar de los hechos. Luego intentaría incendiar la casa para suicidarse, llevándose consigo el apartamento y quizás el edificio entero.

La declaración de Travis confirmaba todas las sospechas y refuerza el informe presentado por el Fiscal:

Según Ambers, las hormigas lo habían estado acosando cada noche, eran millones; pequeñas bestias movilizándose en masa, como un ejército, deslizándose sigilosamente por el suelo, él sabía que estaban ahí y que se organizaban para ir por él. Porque individualmente no eran nada, pero en grupo eran fatales. Habían sido las que atacaron a su madre y él al tratar de defenderla, había disparado, pero todo por salvarla de las hormigas.

Al final, Travis fue encerrado en la cárcel Modular del Estado, un recinto para enfermos mentales, condenado a cadena perpetua. Pero eso no era lo peor. Lo peor venía cada noche, cuando millones de pequeñas garras ganchudas trepaban por todo su cuerpo y comenzaban a devorarlo poco a poco. 

En las mañanas despierta con pequeños puntos rojos alrededor de su cuerpo, pero la enfermera de paso siempre escribe lo mismo en su informe:

Travis Ambers, 49 años. 
Peso: 45 kilos y bajando. 
Motivo: paciente se niega a comer.
Nota: pequeñas marcas rojas en su cuerpo. 
Motivo: paciente continúa pellizcándose cada noche.
Recomendación: inyección intravenosa de suero y sedantes. 
Continuar tratamiento con medicamento avanzado y aislamiento total.






FIN


Jim Cardozo, Octubre de 2017

viernes, 6 de octubre de 2017

TODO OSCURO, SIN ESTRELLAS - STEPHEN KING (RESEÑA)

TODO OSCURO, SIN ESTRELLAS


Full Dark, No Stars, es una compilación de cuatro relatos cortos del escritor Stephen King, publicada en noviembre de 2010. Las cuatro historias tienen un común denominador: todas tratan el tema de la retribución (recibir las consecuencias de nuestros actos). Es la tercera compilación de cuatro relatos cortos (o novelas cortas) de King, después de Las cuatro estaciones (1982) y Las cuatro después de la medianoche (1990). ​La colección ganó el Premio Bram Stoker de 2010 por Mejor Colección, y el relato 1922 fue nominada para el British Fantasy Award de 2011 como Mejor Novela Corta.


¿DE QUÉ VAN?
1922
Corre el año de 1922, el orgullo de un granjero son sus tierras y su vida en el campo, por lo que cuando intentan arrebatarle esto, hará hasta lo imposible por impedirlo. Wilfred Leland James (un narrador no tan fiable), nos relata su historia mientras se encuentra en una habitación de hotel en Omaha. Mediante una larga confesión nos contará cómo asesinó a su esposa Arlette, en el verano de 1922. Pues cada hombre tiene a otro hombre dentro de sí, dispuesto a salir en cualquier momento, y este hombre, es el Hombre Maquinador.

Wilf y Arlette viven en una pequeña granja con su hijo Henry, cerca de Hemingford Home, Nebraska. Wilfred posee treinta y dos hectáreas de cultivo que ha heredado. Por otro lado, su esposa posee otras cuarenta hectáreas contiguas que su padre le dejó en herencia. Arlette no está contenta con la vida en el campo y desea mudarse a Omaha, pero Wilfred desprecia la idea de vivir en una ciudad. Pero ella pretende vender su parte de las tierras a una empresa ganadera, así esto implique separarse de su marido. Wilfred, quien se opone firmemente, decide manipular a su hijo Henry para que le ayude a asesinar a su propia madre. Para ello, utilizará el tema de Shannon Cotterie, la novia de Henry, pues su madre quiere alejarlo de ella. Wilfred emborracha una noche a Arlette (ya que esta es una alcohólica que intenta dejar la bebida y cuando está ebria, dice cosas de más), y a al poco tiempo, ella comienza a insultar a Shannon, lo que hace enojar al muchacho y así se sella el macabro plan. Llevan a Arlette a la cama y Wilf la acuchilla violentamente en la garganta. Posteriormente, arrojan el cadáver en un pozo seco detrás del granero. Más tarde, cuando Wilfred vuelve al pozo, se da cuenta de que el cuerpo de su mujer ha sido atacado por las ratas y parece que ella aún respira.

Así comienza este sombrío relato, donde nuestro narrador (confesor) intenta justificarse en todo momento, pero eso sí: nunca pide que le perdonemos, sino que lo entendamos. Sabremos cómo Wilf se las arregla con el alguacil local, con los vecinos, y con los abogados de la gran empresa que ya tenía acercamientos con su esposa para comprarle sus tierras. Pero lo más importante: lo que hará Wilfred para controlar a su enamoradizo chico, pues sabe que este en cualquier momento no podrá soportar la culpa y compartirá su macabro secreto con su novia Shannon. La historia da un vuelco tremendo cuando la familia de Shannon (vecinos suyos), intentan impedir que su hija siga con su amorío, ya que Henry ha cambiado desde lo sucedido con su madre y hará todo lo posible por estar con su chica. Además, cuando las ratas del pozo vuelven a aparecer en la granja, Wilf comenzará a arrepentirse de todo lo que ha hecho. 

Un relato psicológico muy atrapante. La ambientación de los años veinte es excelente y los personajes están bien estructurados. Y aunque hay partes donde la mente de nuestro confesor comienza a desfallecer y quizás nos desesperemos un poco, el final es memorable. Es una historia que puede recordarnos también a la novela de King titulada Dolores Claiborne.

1922, ocurre en Hemingford Home, Nebraska: hogar de la Madre Abigail en la novela de King Apocalipsis (1978), también pueblo al que Ben Hanscom se muda en It (1986) y sitio en el que transcurre el relato El último peldaño de la escalera, el cual aparece en su recopilación El umbral de la noche (1978).

Tiene una adaptación cinematográfica hecha por Netflix y estrenada en octubre de 2017. Muy recomendada

CAMIONERO GRANDE (Big Driver)

Tessa Jean es una conocida escritora de novelas detectivescas, dirigidas principalmente a un público femenino. Vive sola con su gato en Connecticut y esporádicamente da charlas literarias, aunque prefiere que estas sean cerca de su hogar, pues le encanta viajar en su coche en vez de subir en aviones. Un día es contactada para que reemplace a otra escritora en una charla para la biblioteca de Chicopee, en Massachusetts. Finalizado el evento, Ramona Norville, la bibliotecaria que la invitó al evento, le dice que, como llegó hasta allí en su vehículo, para volver a casa puede evitar la Interestatal 84 por la que ha venido, y tomar un atajo (presuntamente más seguro) si se va por la Stagg Road. Sin embargo, cuando Tess toma dicho atajo, su Ford Expedition se topa con unos fragmentos de madera con clavos arrojados en el camino, pinchando así uno de sus neumáticos, quedando varada al lado de una gasolinera Esso abandonada. Por lo demás, la carretera y sus alrededores parecen desiertos. Pero al poco tiempo, un hombre de casi dos metros que conduce una furgoneta se detiene en el camino y se ofrece a ayudar a Tess. Sin embargo, mientras el sujeto se encuentra cambiando la llanta del vehículo, Tess se da cuenta de que detrás de la camioneta del conductor hay fragmentos de madera blanca con clavos, similares a los que pincharon su rueda. 

Tess será golpeada, violada, y estrangulada, pero no morirá (aunque su verdugo así lo crea). Despertará en una alcantarilla junto a otros cadáveres y mientras se dirige en busca de ayuda, se da cuenta de que su ataque creará un gran escándalo y su nombre como escritora será arruinado. Así que decide ir a su casa y no decirle nada a nadie. Al final, Tess utilizará sus habilidades como escritora de novelas “detectivescas” e intentará encontrar a su violador, quien resulta ser conocido como "Camionero Grande". Pero también descubrirá que este tiene unos cómplices más que inesperados. Y Tess aceptará al fin sus pecados.

​Un relato con tintes policiacos, penetrante y muy bien desarrollado. A partir de lo sucedido, la protagonista de esta historia transformará su personalidad y sacará a relucir algunos personajes de sus novelas, pues al final de todo; ella los creó con base en sus pensamientos. Quizás al final tiene demasiadas cosas para cerrar todo el ciclo de los acontecimientos, lo cual hace que sea un poco exagerado, pero en términos generales está bien estructurado.

No sé, pero esta historia me recordó al relato de Joe Hill titulado "Best New Horror", el cual aparece en el libro "20th Century Ghosts" (Fantasmas).

UNA EXTENSIÓN JUSTA (Fair Extension)

Dave Streeter padece de cáncer de pulmón y le queda poco tiempo de vida, por lo que ha cogido la costumbre de salir a dar vueltas en su coche para despejar su mente. En uno de esos viajes ve a un hombre con un puesto ambulante cerca al aeropuerto. Le llama la atención el nombre del puesto y se baja para ver qué vende. Tras presentarse, el hombre dice llamarse George Alobid, y le dice que vende extensiones de numerosos tipos. También le afirmara que ha existido por siglos, por lo que Sreeter piensa que podría ser un loco. Alobid le ofrece a Streeter una oportunidad para prolongar cualquier cosa que este pida. Tras meditar un poco, Streeter deduce que el nombre Alobid es un juego de palabras que en realidad significa Diablo. Tras contarle su enfermedad, Alobid le propone extender su vida por aproximadamente quince años si paga el quince por ciento de su salario durante este tiempo, pero, además, si es capaz de transferir el "peso" de su desgracia a alguien que odie y conozca personalmente. Tras pensarlo un poco y sabiendo que todo es un chiste, Streeter confiesa que siempre ha odiado secretamente a Tom Goodhugh, su mejor amigo desde la infancia, quien hasta ahora tenía una vida próspera y una familia perfecta. Así que Alobid lo insta para que le cuente el porqué de su odio. Al final, le dice a Streeter que compruebe por él mismo si es cierto lo que le ha dicho o no, y que luego vuelva para cerrar definitivamente el trato. Meses después, Streeter es declarado como libre de cáncer. La buena suerte continúa en los años siguientes, es promovido en su trabajo, su matrimonio es más alegre y sus hijos comienzan una larga línea de éxitos laborales. Al mismo tiempo, la esposa de Goodhugh desarrolla cáncer de mama y muere seis meses después. 

Un relato desconcertante, donde la envidia, la venganza y la avaricia se reflejan en su máxima expresión. A medida que avanza la historia, veremos a un Dave Streeter impasible ante sus actos, que tras no tener nada y estar a punto de morir, cada vez quiere más y no se siente satisfecho en ningún momento, sacando lo más despreciable del ser humano. El relato se desarrolla en Derry, Maine.

UN BUEN MATRIMONIO (A Good Marriage)

Darcy Anderson vive en Maine con su esposo Bob Anderson, un contable de Portland. Han estado casados por veintisiete años, tienen dos hijos ya mayores (quienes ya no viven con ellos) y aparte dirigen un negocio de venta y compra de monedas raras. En definitiva, tienen un matrimonio ejemplar. Durante todo el matrimonio Bob Anderson fue un pilar de la comunidad, bien visto por sus amigos y colegas. Pero una noche, mientras Bob está fuera haciendo negocios, Darcy va al garaje a buscar un par de pilas para el control del TV. De repente se tropieza con una caja que está debajo de una mesa, allí hay varias revistas suyas, pero también encuentra una revista pornográfica en la que se muestran imágenes sadomasoquistas. Desconcertada por el hecho de que esté en posesión de su esposo, Darcy devuelve la caja a su sitio, pero al empujarla, esta produce un sonido metálico en el fondo. Al agacharse encuentra un compartimiento secreto en el zócalo del garaje y descubre una pequeña caja que ella le había regalado. Dentro de la caja hay unas tarjetas de identificación de una tal Marjorie Duvall. Tras meditar un rato, Darcy recuerda el nombre: es una víctima del asesino serial conocido como "Beadie". Bob llama a Darcy en ese preciso momento y percibe su angustia, pero ella le dice que no es nada, y al final Bob le informa que volverá al otro día en la noche. Más tarde, Darcy enciende su ordenador y comienza a buscar sobre "Beadie". Darcy intenta dormir, pensando que su marido llegará hasta la noche siguiente, pero Bob regresa esa misma madrugada. 

En este relato conoceremos cómo inició el fructífero actuar criminal de “Breadie”, nombre que tomó ya que en su adolescencia tuvo un sádico amigo llamado Brian Delahanty (apodado "BD"), quien murió tras ser atropellado por un camión. Veremos qué hará Darcy para procesar todo lo que ha descubierto y lo que hará cuando vea a su esposo. También conoceremos al detective retirado Holt Ramsey, quien ha estado detrás del caso “Breadie”.

El personaje de Bob Anderson fue inspirado por Dennis Rader, el famoso "asesino BTK", quien torturaba y mataba grotescamente a sus víctimas, para luego enviar por correo la identificación de las mismas a la policía. Las víctimas de Rader fueron mujeres y niños. King dice que se sintió inspirado a escribir la historia después de la protesta pública contra Paula, la esposa de Rader, quien había estado casada con él por casi treinta años y sin embargo parecía no tener conocimiento de los crímenes. En este relato también se hace referencia a la ciudad de Castle Rock. En 2014, se estrenó la película de Peter Askin como productor, con guion del propio Stephen King. 

OPINIÓN

Un libro perturbador, sombrío y fascinante. Donde podremos recorrer el camino de las aberraciones humanas en su máximo esplendor. Un libro que consigue la finalidad que nos anuncia King en el epílogo del mismo, pues allí, este manifiesta que lo que busca al final es la reflexión de las (crudas) historias que presenta. Pues un relato bueno puede crearse, pero uno que las personas recuerden y puedan reflexionar; es algo que marca a los lectores. 

Aquí conoceremos esa parte realista de algunas de las historias de Stephen King, con personas ordinarias en situaciones extraordinarias. Recomendado tanto para los amantes de King (que podrán deleitar a un Steve más maduro y aterrizado en nuestra generación), como para los que nunca hayan leído al autor, pues encontrarán historias penetrantes con personajes verosímiles, deslumbrantes y sombríos. Cada historia deja algo de qué pensar y nos pondrá en circunstancias extremas para preguntarnos: ¿Y nosotros qué haríamos en esta situación? Aquí no se justifica ninguna decisión tomada por los personajes, pero veremos una perspectiva muy personal de lo que podría ocurrir en una situación perturbadora.

En el epilogo, Stephen King nos cuenta cómo llegó a inspirarse en cada una de estas historias, algo que ya es costumbre en él, pero recuerden: ¡odia que lean esta parte, sin haber terminado de leer todas las historias!

La edición en formato de bolsillo publicada el 24 de mayo de 2011 contiene un nuevo relato adicional llamado Indispuesto, escrito en 2011.